En las últimas décadas, los estudios de historia del arte medieval han pasado de estudiar el significado de las obras a analizar su materialidad. Más recientemente, Mary Carruthers, Paul Binski y otros académicos han renovado el estudio sobre la experiencia estética medieval. Para desentrañar y razonar las nociones sobre belleza y fealdad durante la Edad Media, estos autores han tomado textos dispersos en Agustín, Guido de Arezzo, Alain de Lille, Pedro de Celle, Bonaventura, Robert Grosseteste, Tomás de Aquino… con los que han compensado la ausencia de un corpus documental y una filosofía articulada. ¿De qué modo se entendía que los artefactos generaban deleite, disgusto, miedo y otras emociones? El estudio de esta cuestión capital ha puesto el foco sobre cuestiones como estilo, humor, artificio, dificultad y engaño. Este giro analítico ha acarreado una provechosa consecuencia: el placer derivado de la contemplación del ornamento superficial merece tanta atención como la exégesis de las imágenes bíblicas. La reconciliación de sensaciones diversas llega a ser tan importante como la iconografía de la materia. Las imágenes se distribuían, también, para aliviar el aburrimiento y esta cuestión debe considerarse junto con la especulación teológica. Dicho de otro modo: los falsos mármoles merecen tanta atención como la piedra real, incluso tal vez más.

 

Basándose en trabajos recientes, y conforme a las investigaciones desarrolladas en el coloquio Ars Mediaevalis de 2018 en torno al papel de los sentidos y la memoria, este noveno coloquio considerará el poder del arte medieval en dos planos complementarios: persuadir y construir conocimiento. El objetivo del coloquio Belleza, persuasión y retórica en el arte medieval no es rechazar ni cuestionar la importancia de las ambiciones intelectuales del arte medieval. Se examinarán los modos en que ornamentos y efectos de superficie, orden y variedad, imágenes curiosas o repulsivas, el humor y el ilusionismo, los efectos armónicos y discordantes, y los sistemas de retórica visual activaron las emociones y se emplearon para fines diversos.