Una parte sustantiva del conocimiento científico cultivado en la Edad Media fue heredado desde la cultura romana (en la Europa occidental) y griega (en los dominios bizantino e islámico). Sin embargo, en las sociedades medievales también se desarrollaron procedimientos cognitivos nuevos, entre ellos algunos referidos a la visión, la astronomía o la zoología. El conocimiento del mundo secular se tradujo y codificó en los tres dominios de la Edad Media (latino, griego y árabe) a través de complejos y variados dispositivos visuales. Esas ingeniosas imágenes nos permiten comprender cómo se establecían los procedimientos de pensamiento y memoria. Con esas creaciones icónicas los centros culturales más dinámicos procuraron proveerse de herramientas didácticas y mnemotécnicas para decir, pensar o recordar de modo más eficiente el universo, las criaturas terrenales o las realidades celestes. Tanto el continente europeo como las riberas mediterráneas fueron testigos de la fluida comunicación entre dominios diferentes para avanzar en el conocimiento del espacio creado y poblado, traduciendo, codificando o reinterpretando lo que otros habían propuesto antes, o bien alumbrando nuevas fórmulas y cauces para resolver interrogantes de unas personas que intensificaron su conciencia de sí mismas.

 

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A substantial part of the scientific knowledge developed in the Middle Ages was inherited from Roman (in Western Europe) and Greek (in the Byzantine and Islamic domains) culture. However, new cognitive procedures were also developed in medieval societies, among them some related to vision, astronomy or zoology. Knowledge of the secular world was translated and codified in the three domains of the Middle Ages (Latin, Greek and Arabic) through complex and varied visual devices. These ingenious images allow us to understand how the procedures of thought and memory were established. With these iconic creations, the most dynamic cultural centres sought to provide themselves with didactic and mnemonic tools to say, think or remember the universe, earthly creatures or celestial realities more efficiently. Both the European continent and the Mediterranean shores witnessed the fluid communication between different domains in order to advance in the knowledge of the created and populated space, translating, codifying or reinterpreting what others had proposed before, or else enlightening new formulas and channels to solve the questions of people who intensified their self-awarenes.