Durante la Edad Media el culto a las reliquias fue una de las formas de religiosidad popular que más arraigo tuvo. No hubo monasterio, catedral o santuario que no custodiara algún vestigio sacro de estas características y que no se preocupara por su acopio, traslado y dignificación del lugar donde eran veneradas o del recipiente que las contenía. Reyes, nobles, obispos y monjes se afanaron por conseguir tan preciado tesoro que no solo les garantizaba un sustento económico para la institución que patrocinaban, a través de las limosnas o las peregrinaciones, sino también una intermediación entre el hombre y lo sagrado.

La variedad de reliquias era infinita, desde las que estaban vinculadas a Cristo hasta los despojos corporales de los santos, sin olvidar aquellos objetos o telas que habían poseído en vida o que habían estado en contacto directo con sus restos. Su poder taumatúrgico o salvífico se transmitía por igual en todas ellas.

En este curso exploraremos algunos aspectos vinculados a este fenómeno, tanto desde el punto de vista histórico o del pensamiento religioso, como de las manifestaciones artísticas que se generaron en torno a ello durante los siglos del románico. La invención y adquisición de reliquias, el traslado de los restos, los estuches que las contuvieron y el espacio destinado para su exhibición son algunos de los temas que se tratarán en estas jornadas.

Como en ediciones anteriores, para facilitar la participación de un mayor número de alumnos se han programado dos convocatorias con idénticos contenidos, dirigidas ambas a un público muy amplio, desde investigadores y estudiantes universitarios hasta aficionados al arte románico en general.

Foto de Portada: E. Aranda.