El tema general que se propone para el XXIX Seminario sobre Historia del Monacato tiene que ver con el emplazamiento concreto en que los cenobios hispanos se hallan asentados. Su argumento se trenza en torno a la idea directriz de que todo monasterio constituye un lugar de memoria sacra; esto es, un lugar que, por herencia, apropiación o creación, se ofrece como escenario privilegiado de contacto con lo santo.

Desde esta perspectiva, los ponentes del Seminario tratarán de mostrar cómo, en nuestra Edad Media, los monasterios se hicieron con esa condición de lugar de memoria sacra. Unos lo consiguieron heredando lugares sagrados precristianos, otros a través de oportunas construcciones hagiográficas y otros manejando sabiamente las reliquias, las imágenes o las presuntas apariciones de personas consideradas santas. Por uno u otro medio, los monjes construían y conservaban una memoria de santidad que vinculaba al monasterio con un lugar sacralizado.

A su vez, la custodia y la publicidad, por parte de las comunidades monásticas, de los elementos que hacían de los monasterios un lugar de memoria sacra contribuían a sugerir que el cenobio constituía un hortus conclusus et amoenus, una especie de paraíso en la tierra, lo que estimulaba la devoción y las limosnas de los fieles.