El seminario pretende poner su foco en las interioridades de la comunidad monástica. Partiendo de las difíciles relaciones entre hombres y mujeres propias de la visión del cristianismo antiguo, trata de observar las diversas modalidades medievales (monasterios familiares, cluniacenses, cistercienses) y las tensiones que una estrecha convivencia suscita en individuos que viven su cotidianidad en clausura.

Hombres y mujeres, familias, monjes profesos y conversos, reunidos en un espacio voluntariamente restringido, deben ordenar sus relaciones. Y lo hacen organizando tanto sus modelos espirituales como los escenarios materiales de su vida en los edificios monásticos, incluidos los espacios de castigo, pero también en el entorno más inmediato de aquéllos, donde el monje entra en contacto con un vecindario que, al otro lado de los muros, vive y se organiza.

Como en los anteriores Seminarios, los testimonios escritos, materiales e iconográficos manejados por los ponentes irán construyendo la imagen de una convivencia monástica, elegida o impuesta, siempre complicada.